martes, 5 de octubre de 2010

Agua pura

Encontrar agua limpia, potable y pura es mas difícil de lo que podemos imaginar y no se puede dar por sentado en ningún lugar del mundo. Las poblaciones en vías de desarrollo, los sistemas de alcantarillado antiguos, la polución medioambiental y la creciente resistencia de microorganismos a los tratamientos del agua son algunos de los problemas mas comunes. El agua contaminada es muy habitual en todas partes, no solo en las grandes ciudades. La falta de seguridad en el suministro de agua es una amenaza en todo el mundo.


El agua del grifo tiene muy pocos beneficios para el funcionamiento de nuestras células y tejidos, y algunos estudios han demostrado, que puede ser más perjudicial que beneficioso para nuestro organismo.
Un informe realizado por el Maryland Biotechnology Instituto de USA, predice que el agua pura será un bien escaso en las próximas décadas, ya que pasaremos de una población actual de 5.6 billones a una población de 10 billones. 


Se ha prestado mucha atención en el tema de la contaminación de las aguas por sustancias químicas y metales, pero el problema real son las enfermedades infecciosas. Muchos brotes de enfermedades entran en las casas por los conductos del agua que no han sido desinfectados. El agua embotellada y los programas de tratamiento en las casas (soluciones a corto plazo) son la única alternativa por el momento. Beber agua impura priva a nuestro organismo de la oportunidad de depurarse. Los desechos adicionales van siendo acumulados y se va utilizando cada vez mas energía para poder procesar dichos desechos.

Mucha gente que vive en las ciudades bebe agua del grifo que contiene una cantidad muy alta de cloro. Añadir cloro al agua evita que las bacterias la contaminen. Sin embargo, el cloro está considerado como dañino para los humanos porque puede aumentar los niveles de colesterol. La combinación de cloro y basura orgánica en el agua, puede provocar cáncer, produciendo sustancias químicas conocidas como trihalometanos. Normalmente la cantidad de cloro presente en el agua de consumo publico es de una parte por millón (1 ppm).

Aunque a nivel de ciudad no se puede hacer mucho (a parte de concienciar a la población), hay muchos pasos que se pueden seguir para mejorar la calidad de tu agua. Un estudio conducido por la Universidad de Carolina del Norte(USA), realizado sobre 25 grifos nuevos demostró que el agua que estaba en el fregadero durante tan solo unas horas, concentraba de 2 a 100 veces la cantidad diaria de plomo que es clasificada como perjudicial para la salud. Pero también descubrieron que dejar correr el agua durante 1 minuto, cuando el agua no se había utilizado durante varias horas, rebaja considerablemente los niveles de plomo. Si consideras que necesitas una unidad de tratamiento casero, recuerda que generalmente cuantos mas contaminantes elimine un sistema mas caro será. Los métodos mas comunes utilizados son filtros y purifucadores.



 

lunes, 4 de octubre de 2010

¿Tu contaminas?

Los ríos, lagos y mares recogen, desde tiempos inmemoriales, las basuras producidas por la actividad humana.
El ciclo natural del agua tiene una gran capacidad de purificación. Pero esta misma facilidad de regeneración del agua, y su aparente abundancia, hace que sea el vertedero habitual en el que arrojamos los residuos producidos por nuestras actividades. Pesticidas, desechos químicos, metales pesados, residuos radiactivos, etc. Se encuentran, en cantidades mayores o menores, al analizar las aguas de los más remotos lugares del mundo. Muchas aguas están contaminadas hasta el punto de hacerlas peligrosas para la salud humana y 
 dañinas para la vida.

Primero fueron los ríos, las zonas portuarias de las grandes ciudades y las zonas industriales las que se convirtieron en sucias cloacas, cargadas de productos químicos, espumas y toda clase de elementos contaminantes. Con la industrialización y el desarrollo económico este problema se ha ido trasladando a los países en vías de desarrollo, a la vez que en los países desarrollados se producían importantes mejoras.

El agua que procede de fuentes superficiales (ríos, lagos y quebradas), es objeto día a día de una severa contaminación, producto de las actividades del hombre; éste agrega al agua sustancias ajenas a su composición, modificando la calidad de ésta. Se dice que está contaminada pues no puede utilizarse como generalmente se hace.
s fuentes de contaminación son resultados indirectos de las actividades domésticas, industriales o agrícolas. Ríos y canales son contaminados por los desechos del alcantarillado, desechos industriales, detergentes, abonos y pesticidas que escurren de las tierras agrícolas. El efecto en los ríos se traduce en la desaparición de la vegetación natural, disminuyen la cantidad de oxígeno produciendo la muerte de los peces y demás animales acuáticos.
Contaminada, el agua se convierte en un vehículo de agentes infecciosos como hongos, virus, bacterias, protozoarios y helmintos, además de sustancias tóxicas como pesticidas, metales pesados y otros compuestos químicos, orgánicos, que son perjudiciales para la salud.
El agua también se utiliza para irrigar cultivos y para dar a beber a los animales, los cuales a su vez se van a convertir en alimento para los humanos y otros seres vivos, haciendo una cadena alimentaria, de tal manera que si las fuentes utilizadas están contaminadas, también se contaminarán nuestros cultivos, los animales, los humanos, y los peces que forman parte del medio acuático.

Somos de Agua

El agua es el 85 por ciento de la sangre, el 75 por ciento del cerebro, el 70 por ciento de los músculos y hasta el 22 por ciento de la osamenta.


 Nuestra vida comenzó en una cuna acuosa de líquido amniótico y por nuestra garganta pasa cada año una cantidad igual a cinco veces nuestro peso en agua. 








Es un nutriente indispensable, al punto de que se puede sobrevivir un mes sin comer, pero apenas se toleran unos pocos días sin beber de esta fuente de vida. 
 
¿Cuál es la razón?
Escurridiza como es, el agua, participa en casi todos los procesos que tienen lugar en el organismo. Actúa como solvente, lubricante, refrescante y agente de transporte. 
Es necesaria tanto para evitar la fricción entre los distintos órganos, deshacerse de las toxinas, llevar los nutrientes a destino o regular la temperatura del cuerpo a través de la transpiración. Es el medio propicio donde se realizan las reacciones químicas celulares.

La dosis necesaria para un adulto es de por lo menos dos litros de agua diarios, que puede estar disuelta en líquidos o sólidos. Otro tanto elimina el organismo a través de la orina, la respiración, la transpiración y la evacuación intestinal.
Tratándose del agua, nunca es malo beber de más, ya que cada vez que se lo hace se está haciendo un brindis por la salud. Pero no toda la humanidad puede elevar su copa porque en algunos casos la tiene vacía o su contenido está contaminado.

“En la actualidad, más de 1000 millones de personas, una quinta parte de la población mundial, carecen de acceso al suministro adecuado de agua potable para consumo doméstico”, indica un informe de las Organización Mundial de la Salud, que ubica la cantidad mínima para saciar las necesidades básicas en 50 litros por persona por día, repartidas entre el baño, la preparación de alimentos, el saneamiento y el agua para beber.
Las ventajas de contar con este recurso son numerosas, porque acceder a agua segura aleja enfermedades. 


Ya Hipócrates estableció que “el primer deber de un médico es conocer la naturaleza de las aguas. Las poblaciones que la obtienen de fuentes puras no son azotadas por las epidemias”.
Lamentablemente, las estadísticas siguen siendo preocupantes hasta el día de hoy. De una veintena de infecciones relacionadas con el agua se generan alrededor de 5.500.000 muertes al año en el planeta. 
La humanidad tiene un desafío por delante y no es pasado por alto en las recomendaciones de la OMS. “Todos los miembros de la comunidad deberían estar implicados en las decisiones que se refieran a la gestión, y distribución de agua dulce, y a la recogida y eliminación de aguas residuales. El principal problema de salud sigue siendo el control de las bacterias, virus y parásitos transmitidos por el agua, especialmente en países en desarrollo, pero también hay que prevenir o reducir al mínimo la contaminación del agua por metales pesados y sustancias químicas orgánicas”. 

Un reto como pocos, por cierto.